Desesperación circunstancial(causalidades e intrascendencias)
Quien me enseño a ser tan cruel conmigo?
Quien me profesionalizó en la crudeza de los peores sentimientos y la condena de padecerlos
Cual es el limite real entre lo que resguardamos con el pánico y la incertidumbre como garantías de lo absurdo
Que tan abrumadora es la causa que aún no se ha gestado, que aún su fundamento no ha sido reinterpretado?
Son sinonimos de calidez la distancia y el silencio nocturno de la madrugada en la fuga de la conciencia, o es simplemente que me acostumbré a contemplar la muerte con oxigeno?
Es una consecuencia racional el poder explicar la complejidad estructural de los comportamientos en una condición humana y social, o es un simple sentimiento más?
Conoce acaso alguien la frecuencia de impulso necesario para romper la superficie para abandonar este abismo sin señalizaciones? O es acaso una eventualidad natural proxima a la trascendencia existencial?
No hay un repertorio acorde a cada atardecer muerto, vacio y solitario en el encierro de la ciudad.
Las posibilidades son los heroes anonimos entre las decisiones más inoportunas al martirio autoinducido.
Un rayo de sol es una condena permanente en una penumbra que no se evapora tan solo por respirar o por anhelar, las causas son obescuentes a la condición presupuestaria para la salud mental.
Es una particularidad implorar internamente por el cese del fuego individual a los enemigos de la conciencia y lo que hicieron de ella, aquellos que hoy ya poco importan.
No creo en los culpables de las interacciones sociales naturalmente residuales, somos consecuencias de algo racional con condiconantes irracionales a la hora de actuar, es este mi testamento, mi exclamación de anhelos, mi eximición de culpas.
Una condena racional es un camino, una forma de respirar, de apoyar la cabeza sobre la almohada, una perspectiva entre lo que se debe y lo que se quiere, entre la singularidad de las estructuras fundantes de la manera de racionalizar, o un simple gesto en resumen de hechos microscopicos e intrascendentes que pueden conformar un texto como este o mucho más.
La carta que no escribiste, el mensaje en borrador que olvidaste por el temor a enviarlo, las llamadas perdidas antes de la tragedia y tu ausencia involuntaria a escuchar las ultimas palabras de alguien que ya no está, y no es poco.
No hay futuro posible en el recuerdo, una condena eterna no es una manera racional de simplificar los sentimientos.
El martirio es un camino dentro de las posibilidades del amor, pero no es el único.
Nunca es poco, todo es todo y los absolutimos son una porqueria.
Siempre siempre, nunca nunca y demás atrocidades.
No te rindas.
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