Entradas

Mostrando entradas de 2021

Esto.

Todas las noche duermo acompañado del miedo a despertar por la mañana y no creer en lo que hoy estoy diciendo. Y entender como todo poco a poco se desvanece, buscando un un abrazo en el  vacío. No quiero perderme por las tardes en la sonrisa de un cartel publicitario. Teniendo que comprar cosas, por las aquellos que las hicieron jamás pensaron en mi y en esto. Guardo junto a mi un acta de nacimiento y un acta de defunción que nadie conoce, una que no sale en las fotos pero se oculta detrás de mi sonrisa y mis ojos. Algo que no puedo o no sé cómo decir, y que solo encuentra el consuelo en el silencio de una tarde, en el abrazo cómplice del sol cuando cae y mata todo a su alrededor. Encontraré algún día en los placeres más mundanos la satisfacción de lo irrelevante, de lo superficial y lo andante. Esbozaré algún día una sonrisa por lo que me condiciona y no me añora. Buscaré la respuesta implícita en cada acto no realizado sin tener que mirar el reloj nuevamente ni caer en el cómodo ...

Nada en serio.

Esperando para hacer ese llamado que ya debería haber llegado. Pretendiendo que atiendas el teléfono y que todo suene normal y corriente. Con una suave calma en tu voz, la cual ya estoy imaginando. Pero no puedo hacerlo, simplemente algo me tiene cautivo, algo me tiene agarrado y no se bien de dónde. No me deja salir a buscarte, ni correr a abrazarte, y aún así aquello tampoco me abraza a mi, ni me da lo que necesito. Cada noche se acuesta junto a mi aunque no pueda verlo, se asoma a mi oído y no me deja dormir. Se despierta por la mañanas y me acompaña hasta el baño para lavarme la cara. Y aún así, no puedo verlo en el espejo ni distinguir cuando viene. Pero si puedo notar cuando se va, y todo está en calma. Desaparece con la sonrisa de un amigo, o en el abrazo de un desconocido. No aparece cuando la música suena fuerte, y huye como un cobarde cuando escribo usualmente como en este momento, pero volverá, en cualquier momento siempre está listo para atacar. Vive quejándose, nada le gus...

Algo para vos.

06/03/21 15:40. Algún lugar de la Ruta 2. 24*C, Soleado. No sé bien qué cosas pienso cada vez que me voy y dejó mar de plata atrás, repito siempre la misma escena desde hace cinco años atrás. Miro la ciudad mientras me alejo por la ruta, pensando en todo aquello que estoy abandonando al menos por unos meses, pienso siempre en vos, y en las ganas de bajarme y salir corriendo a buscarte cual loco busca algo en un vaso vacío en una noche de algún bar. Pero no sé bien que es lo que siento, o quizás aún no quiero saberlo. No sé bien si es amor lo que siento cuando miro la ruta y escucho el viento, buscando tu nombre por los rayos del sol y las sombras del campo. No sé bien si es que es poco o mucho, o si quiera es algo. Aún cuando digo esto, no puedo dejar de pensarlo, en tu sonrisa dulce y silenciosa, desapercibida de todos los ojos alrededor. Tus ojos café, cansados y brillantes al mismo tiempo, reflejando el dolor y el amor en tus retinas. En tus abrazos largos y fuertes, con tintes de: ...

Madrugada.

Tal parecer ser que llegue tarde a la repartición de sueños, pues creo que me quedé dormido pensando demasiado como de costumbre y olvidé lo escensial o al menos lo más importante. A veces aunque lo intento siento temor por todo eso que sé que un día lograré, pues no tengo dudas de ello, aunque si tengo miedo, no estoy acostumbrado normalmente a dormir bien en las noches ni a despertar muy cómodo en las mañanas. Tampoco soy como aquellos que solo quieren disfrutar de un lindo domingo, haciendo lo que más les gusta, he pasado más tiempo dentro de mi cuarto del que el reloj me regala para disfrutar de un día soleado en la calma de un domingo sin mucho que hacer ni pensar, o al menos eso creía. Uno simplemente puede entender que no sabe qué hacer cuando tiene mucho en que pensar y así sucesivamente, tampoco me refiero a que piense cosas increíbles o que quizás tengan algún fin práctico.  Pues bien, soy bastante monotematico en mis pensamientos, y usualmente luego de interesarme por al...

Calma y Caos.

En los momentos donde la compañía sobra y mis oídos pesan, trato de encontrar mi firma en aquel contrato que firme con el destino algún noche borracho y con el alma devastada, en la mesa de algún bar o en el silencio de la madrugada en sobriedad. Honestamente tengo mucho en que pensar cuando no escucho más palabras que las de mi conciencia, una y otra vez llamando a mi coherencia y asfixiando al corazón. Pretendo recorrer lentamente la escena de mi soledad en aquel banco, mirando una hoja que jamás voy a escribir, y con el corazón al borde del llanto. Intentando comprar alguna sonrisa para disimular en los chistes baratos y repentinos de alguien más, para no tener que hablar sobre aquello de lo que realmente quisiera expresar. Los recurrentes escenarios de la rutina habitual, en donde no hay más movimiento que el de mis manos temblando en un escritorio e interpretando algún papel que ya conozco. Me hacen pensar en que necesito bajarme un rato del mundo, y sentarme a temblar de frío en ...