Somnolencias in(trascendentes)

 


La desorientación emocional parece ser un producto en oferta cultural, siempre aparece cuando menos lo esperas. 
Las variantes del desenlace previsible implican la naturalidad de tus pretextos. 
La disntegración de los sentimientos es un producto convencional en la sátira de lo rutinal. 
No hay una cura execpcional al cambio de perspectiva o de razón, es algo que es dificil de costear y usualmente suele ser inoportuno, pero necesario de un modo u otro, el analisis a las causas de su desenlace son la prueba del deseo de respirar por un tiempo más. 
Una exhibición de atroz honestidad, un cariño no ajeno desmesurado y categorizado como individual que atenta contra los falsos intelectuales de las emociones. 
La racionalidad es el amparo necesario para continuar.
Un café conmigo será una solución permanente cuando todo esté perdido, la complicidad nocturna de caminar bajo la luna es una ejemplificación de la esperanza, y un domingo casi frustrado implica una decepción que se desvanece en un instante, una temperatura oportuna para animarse a ser, a estar, y a querer. 
Un brindis por el deceso de la agonía y la angustia singular, un capitulo que podria haber salteado, pero no, tenía que suceder al igual que la incongruencia de este texto, sin un mensaje claro o particular, pero más nítido que cualquier ''te quiero'' por la madrugada. 
Un tiempo extra, un optimismo de casualidades externas, una esperanza reflejada en un vaso medio lleno de cerveza sin necesidad de tenerlo, pero con el confort y la paz de elegirlo.

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