Sometimes, always.-
A veces hasta un sanguche de milanesa puede ser un promotor de paz, un momento de tranquilidad.
La calle a altas horas de la madrugada puede ser un lugar confiable si sabes por donde estás, un respiro de la realidad y un abrazo de la soledad ante la ausencia de los demás.
El silencio del mediodia veraniego sin la presencia de los transeuntes pueden ser un reparo ante un corazón agotado y opacado por lo rutinal.
El protagonismo de la calma en los momentos menos esperados rescribe los significados sobre aquello que creiamos haber comprendido.
Afrontamos nuevos escenarios en donde hay que encontrar una nueva trama, una nueva banda sonora, una nueva compañia, un nuevo problema y una nueva realidad, indistinta ante las perspectivas funcionales de lo general.
La falta de garantías externas ya no es una bala de plomo.
El bloqueo emocional se transforma en aceptación y realidad, en responsabilidad moral.
La calamidad de lo sensacional no es un enemigo más, simplemente es una solemnidad de aquellos que no entiendo pero que a veces también traen un poco de paz.
La temperatura de los días soleados que solía odiar, hoy no es más que una transición convencional de lo que nos toca aprender a aceptar.
Una pacificación interna, requiere de un golpe o una angustia externa, necesaria para recapacitar y evaluar quienes somos y hacia donde vamos.
Un nuevo orden personal implica un caos ilustrado por los abusos y excesos de mi soledad.
La falta de punto de equilibrio, es una esperanza que tiene fecha de caducidad más previsible que inesperada.
Conforme a los sucesos y la responsabilidad asumida por los mismos, solo resta reflexionar y pensar en algo distinto, en algo que no te rompa el corazón de manera individual y aislada.
En algo más que no se ilustre en una pila de cajas de cigarrillos vacia en un rincón del auto, en algo que no te oprima el pecho y te queme los ojos un domingo por la mañana.
En algo opcional que no desaparezca un lunes por la noche, que no dependa de calendarios y fechas conmemorativas que nos ayuden a recordar cosas y personas que ya no están.
Un salvavidas en medio de un vaso de agua sin más.
Una orientación en el volante de mi auto para poder volver a casa y ya no querer escapar, la voz de una amiga racional y sensata para poner fin a tanta irregularidad.

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