Nada en serio.
Esperando para hacer ese llamado que ya debería haber llegado. Pretendiendo que atiendas el teléfono y que todo suene normal y corriente. Con una suave calma en tu voz, la cual ya estoy imaginando. Pero no puedo hacerlo, simplemente algo me tiene cautivo, algo me tiene agarrado y no se bien de dónde. No me deja salir a buscarte, ni correr a abrazarte, y aún así aquello tampoco me abraza a mi, ni me da lo que necesito. Cada noche se acuesta junto a mi aunque no pueda verlo, se asoma a mi oído y no me deja dormir. Se despierta por la mañanas y me acompaña hasta el baño para lavarme la cara. Y aún así, no puedo verlo en el espejo ni distinguir cuando viene. Pero si puedo notar cuando se va, y todo está en calma. Desaparece con la sonrisa de un amigo, o en el abrazo de un desconocido. No aparece cuando la música suena fuerte, y huye como un cobarde cuando escribo usualmente como en este momento, pero volverá, en cualquier momento siempre está listo para atacar. Vive quejándose, nada le gus...